preguntó a Baltasar Porcel: «¿No crees en la leyenda de que el alcohol es bueno para hacer literatura?»; «Nunca, nunca el alcohol me ha sugerido ni medio verso. Ni dos palabras. Cuando bebo, aunque solo sea una copa, soy incapaz de escribir. No diré, sin embargo, que, un día de bebida, esta no provoque unas asociaciones mentales extraordinarias, las cuales otro día, estando sobrio, puedes aprovechar si las recuerdas».