Entonces sucede: a todo lo largo de la fila, los vencedores empiezan a tomarse de la mano. Algunos de inmediato, como los adictos, Wiress y Beetee. Otros vacilan, como Brutus y Enobaria, pero al final ceden ante la presión de los que los rodean. Cuando terminan los últimos acordes del himno, los veinticuatro formamos una fila unida en lo que debe de ser la primera muestra pública de unidad entre los distritos desde los Días Oscuros. Mientras la pantalla empieza a fundirse en negro, noto que se dan cuenta de ello. Sin embargo, es demasiado tarde; con la confusión, no nos cortaron a tiempo. Todo el mundo lo ha visto.