Ya ninguna autoridad humana, por elevada que sea, los intimida. Han abandonado toda necia confianza en la infalibilidad de sus propias opiniones. Por fin han comprendido que sus creencias más queridas pueden haber estado equivocadas, y que acaso su modo de ver las cosas y sus ideas sobre ellas podrían ser falsas y requieren de modificación. Están listos para emprender otra vez la ruta de la vida, y comenzar de nuevo a aprender su significación.
Se refiere este pasaje al verdadero significado de ser "pobre de espíritu", en el sentido de no apoyar nuestra estabilidad emocional y nuestro aparente prestigio ante los demás en nuestros vastos conocimientos o posesiones intelectuales.