todos esos corazones que aun rotos siguen amando.
A las lágrimas que vimos en el espejo cuando creíamos
que ya no podíamos más.
Al amor propio que olvidamos por amar a quien tampoco lo tenía.
A esas vidas que vivimos una y otra vez en nuestros recuerdos.
A los cielos azules que se ocultaban tras nubes oscuras.
A todas las canciones que nos acompañaron en nuestro dolor.
A la paciencia que nos tuvimos en medio del desorden.
A las caídas de las que aún seguimos curándonos los raspones.
A todas las Flores Amarillas del mundo.