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Kristen Roupenian

  • Sofia Arreolahas quoted2 years ago
    sí, el sufrimiento era palpable, pero qué difícil es empatizar con alguien que desconoce hasta tal punto las causas de sus propios problemas
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    se los bajó hasta los tobillos antes de darse cuenta de que aún llevaba los zapatos puestos y se agachó para desatarse los cordones. Al verlo así, torpemente inclinado sobre su barriga fofa y blanda y cubierta de pelo, Margot pensó: Oh, no.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    pero cuando él se le echó encima con esos besos babosos –¿por qué tenía que abrir tanto la boca?–, con la mano que se movía mecánicamente por sus pechos y que bajaba hasta su entrepierna, como si estuviera haciendo una perversa señal de la cruz, empezó a tener dificultades para respirar
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    y pensó que tal vez eso era lo que más le gustaba del sexo: que un tío pudiera llegar a exponerse de esa manera. Robert manifestaba una necesidad más palpable que cualquiera de los otros, a pesar de que tenía más años y de que debía de haber visto más pechos, más cuerpos... Pero quizá para él lo importante era precisamente eso, el hecho de que ella fuera más joven.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    Cuanto más se imaginaba la excitación de él, más se excitaba ella, y pronto se estuvieron moviendo el uno contra el otro hasta que alcanzaron el mismo ritmo y ella metió la mano en la ropa interior de él, le agarró el pene y sintió una gotita en la punta.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    pero entonces volvió a meterle un dedo, esa vez sin ningún miramiento, y se imaginó a sí misma desde arriba, desnuda y abierta de piernas y brazos con el dedo de aquel gordo metido dentro, y la repulsión dio paso al desprecio y a una humillación que era algo así como una prima perversa de la excitación.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    Aplastada bajo su peso, pensó con lucidez: ¡Esta es la peor decisión que he tomado en mi vida! Y se quedó un buen rato maravillada de sí misma, del misterio que le provocaba esta persona que acababa de hacer algo tan extraño e inexplicable.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    Pero debería haber confiado en ti.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    «Una cita», le dijo a su novio imaginario. «Llamó a eso una cita.» Y entonces volvía a darles un ataque de risa.
  • Lectora desobedientehas quotedlast year
    echaba de menos a Robert, no al de verdad sino al Robert que había imaginado al otro lado de todos esos mensajes durante las vacaciones.
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