Y así es como se deja la niñez atrás, cuando ya no crees en cuentos de hadas y finales felices: viendo que los enlaces, a veces, son una forma de salvarse.
Otras veces son una jaula,
o un camino,
o tu mayor regalo,
o todas las cosas al mismo tiempo.
Y a veces son la única forma de protegerse cuando tu Reino te necesita pero también te odia.
Seguirás sirviéndoles y dejarán de odiarte porque, ¿quién se atrevería a odiar a la reina de los muertos?