Es otro objeto distinto el que nos angustia, diferente a lo que se esperaba. Su emergencia tiene que ver con lo inesperado, con lo sorpresivo, con la visita, la noticia, el acontecimiento en medio de un viaje. Lo que nos angustia está fuera de duda, es lo que no nos engaña, por tanto no es del orden de lo simbólico, es del orden de lo real.