El asunto es que toda la vida los motetes se han usado para cargar comida para el cuerpo: plátano, carne de monte, pescado. Nosotros proponemos llenarlos con comida para el alma: arte, cultura, libros. Así como los motetes son tejidos a mano, pensé que estos nuevos contenidos también arman un tejido, el tejido de la sociedad, de la comunidad, el tejido de las almas.