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Emma Reyes

  • Cindy Canelhas quoted10 months ago
    Mi cabeza es como un cuarto lleno de trastos viejos donde no se sabe más lo que hay ni en qué estado.
  • Sara Martinezhas quoted2 years ago
    Mónica Vidal-Quadras
  • Sara Martinezhas quoted2 years ago
    Biblioteca Nacional de Colombia

    Reyes, Emma, 1919-2003

    Memoria por correspondencia [recurso electrónico] /
  • Silvia Arenashas quoted8 months ago
    Creo que fue en ese momento que nació entre Helena y yo una especie de pacto secreto y profundo; un sentimiento inconsciente de que éramos solas y que solo nos pertenecíamos la una a la otra.
  • Silvia Arenashas quoted7 months ago
    Si tú me preguntas cuál fue el primer amor de mi vida, tengo que confesarte que fue sor María. Era un amor rarísimo, era como si fuera mi mamá, mi papá, mi hermano, mis hermanos y mi novio. Ella reunía para mí todos los tipos de amor y todos los matices de la ternura.
  • Silvia Arenashas quoted7 months ago
    Ella fue la única que durante toda mi infancia me dijo que yo era muy inteligente, naturalmente no le creí, para mí la sola inteligente era Helena.
  • Silvia Arenashas quoted7 months ago
    Yo le dije a sor María que ella tenía que ayudarnos a conseguir unos vestidos blancos como los de las niñas Santos, porque yo no quería hacer la comunión sin vestido blanco. Se puso muy triste y me dijo que ella no podía hacer nada, que las únicas que podían eran la directora y sor Evangelina. Ese día me di claramente cuenta de que en el convento, como más tarde lo comprendí en el mundo, la humanidad se dividía en clases sociales y el poder solo lo podían tener los de las clases privilegiadas.
  • Silvia Arenashas quoted7 months ago
    Cuando llegamos al apartamento de ella, yo vi sobre la cama dos vestidos blancos maravillosos, mucho más lindos y lujosos que los de las Santos. Los ojos se me llenaron de lágrimas de la felicidad.
  • Silvia Arenashas quoted7 months ago
    Otras veces pensaba que el Papa iba a venir al convento, iba a pedir a la madre superiora que quería hablar conmigo e imaginaba la cara de sorpresa de todas las monjas. Pero eso era solo un sueño, yo sabía bien que el Papa, como nosotras, estaba encerrado en un convento y no podía salir al mundo; así se pasaban los días y los meses y mi cabeza se fue cansando de pensar y, como me lo había pedido el padre Beltrán, poco a poco fui olvidando mi deseo de querer ser monja y también fui olvidando mi pasión por Jesús.
  • Silvia Arenashas quoted7 months ago
    Pero yo creo que nació para que nosotras la quisiéramos como una mamá.
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