Camino a Los Ángeles es Fante en estado puro.
Un largo soliloquio donde lo miserable y lo hermoso conviven sin pedir permiso.
Hay hambre, arrogancia, delirios de grandeza… y al mismo tiempo una sensibilidad casi infantil frente al mundo.
Fante convierte lo absurdo de lo cotidiano en literatura cruda, directa, sin maquillaje.
Leerlo es incómodo, pero también extrañamente vital.