Existen tres maneras básicas para conocer la evolución del universo: la velocidad a la que se está dilatando; la forma de las galaxias (en general, las más antiguas son más amorfas y las cercanas más estructuradas, son espirales y elípticas); y la composición química, las galaxias más antiguas suelen tener menor cantidad de elementos, como el C, N y O, que las más recientes.