Climena se mostró sorprendida al ver la sala rodeada de naranjos y de jazmines cubiertos de flores artificiales, tan bien imitadas que engañaban a la vista; incluso se percibía un aroma a flor de naranjo que contribuía al engaño, de manera que Climena fue muy aplaudida cuando afirmó que la mentira es útil para todas las formas del placer.