En esa época supe que en la Orden es habitual dejar que los miembros se vayan sin intentar retenerlos. Mi madre dice hay que dejarlos ir porque siempre vuelven, vuelven llorando, cagados a palos, porque la Oscuridad es un dios con garras que husmea, la Oscuridad te alcanza, la Oscuridad te deja jugar, como los gatos dejan jugar a sus presas un rato, solo para ver cuán lejos llegan.