El filósofo Thomas Scanlon afirma que una teoría filosófica de la libertad de expresión debe explicar cómo los
beneficios a largo plazo de la libre discusión compensan algunos costes obvios y posiblemente a corto plazo, y en qué medida este cálculo de las ventajas a largo plazo depende de que se atribuya un valor alto al conocimiento y a la persecución del conocimiento por oposición a otros valores.