215. Ocurre con frecuencia que tratamos el dolor como si fuese la única cosa verdadera o, por lo menos, la cosa más verdadera: cuando llega, todo antes, alrededor y quizás delante de él tiende a parecer pasajero o delirante. De todos los filósofos, Schopenhauer es el portavoz más divertido y directo para esta idea: «Como norma, creemos que el placer es mucho menos placentero y el dolor mucho más doloroso de lo que esperamos». ¿No le crees? Haz esta prueba rápida: «Compara los sentimientos de un animal ocupado en comerse a otro animal con los del animal que es devorado».