¿Qué sabemos de von Horváth? Sus amigos de juventud siempre contaban que un día, paseando por los Alpes, se encontró de golpe con el esqueleto de alguien que llevaba muchos años fuera ya del mundo. Del muerto no quedaban más que unos huesos, pero a su lado había una bolsa intacta. Horváth la abrió y halló una tarjeta postal que decía: «Me lo estoy pasando bomba». Un día, los amigos de von Horváth le preguntaron qué había hecho con aquella postal. «Fui a correos y la mandé, ¿qué más podía hacer?», les dijo.